Sebastian Rubio
Gerente Comercial de Patrimore.
19 de noviembre de 2025

Las criptomonedas llevan años en conversación: para algunos representan el futuro del dinero digital, para otros solo son activos especulativos cargados de riesgo. Lo cierto es que hoy forman parte de la economía global, mueven miles de millones y están transformando industrias enteras.
Pero…
¿Qué son realmente las criptomonedas?
¿Por qué existen?
¿Cómo funcionan?
¿Y qué riesgos tienen?
Aquí te lo explicamos de forma clara y sencilla, con todo lo que necesitas saber antes de evaluar su uso o inversión.
Las criptomonedas son activos digitales que funcionan como medio de intercambio, inversión o almacenamiento de valor. A diferencia del dinero tradicional, no están controladas por un banco o un gobierno, sino que operan en redes descentralizadas basadas en criptografía.
Su tecnología principal es la blockchain, un libro mayor público, transparente e inmutable donde se registran todas las transacciones.
Cada operación queda grabada en bloques enlazados entre sí, haciendo que manipular la información sea prácticamente imposible.
En simple:
Una criptomoneda es dinero digital que vive en internet y funciona gracias a miles de computadores que verifican las transacciones sin intermediarios.
Característica clave: No existe una autoridad central que pueda intervenir las operaciones, congelar fondos o decidir cómo debe funcionar la red.
Bitcoin, creada en 2009 por la misteriosa figura de Satoshi Nakamoto, fue la primera criptomoneda del mundo y marcó un antes y un después en la historia del dinero. Su propósito era claro:
Crear un sistema que permitiera enviar valor directamente entre personas sin depender de bancos.
Bitcoin opera 24/7, no está controlado por ningún país y cuenta con reglas fijas:
Estas normas no pueden cambiar fácilmente, lo que genera confianza en su funcionamiento.
El valor de Bitcoin (y de muchas criptomonedas) depende de características como:
Además de esto, su precio está influenciado por la oferta y la demanda, la adopción global, la especulación y su percepción como “oro digital”.
La red de Bitcoin funciona gracias a miles de computadoras llamadas mineros, que resuelven problemas matemáticos para validar transacciones.
A cambio, reciben nuevos bitcoins como recompensa.
Este proceso se regula mediante el halving, un evento que reduce a la mitad las recompensas cada cuatro años, aumentando la escasez del activo.
La minería:
✔ Asegura la red
✔ Valida operaciones
✔ Mantiene la descentralización
Tras Bitcoin, surgió Ethereum en 2015, creado por Vitalik Buterin. Su objetivo fue expandir las capacidades de la blockchain mucho más allá del dinero.
Ethereum permite ejecutar smart contracts, aplicaciones que funcionan automáticamente cuando se cumplen ciertas condiciones.
Esto abrió la puerta a un ecosistema gigante:
En Ethereum, la moneda nativa es Ether (ETH), que sirve tanto para transferir valor como para pagar comisiones de uso ("gas").
Hoy existen miles de criptomonedas con distintos propósitos:
El ecosistema crece constantemente, pero no todas las criptomonedas tienen fundamentos sólidos, por lo que la investigación es clave.
Algunos motivadores habituales:
✔ Potencial de altos retornos: Criptomonedas como Bitcoin han tenido rendimientos importantes, aunque con gran volatilidad.
✔ Envíos internacionales rápidos: Permiten transferencias en minutos a cualquier país sin pasar por bancos tradicionales.
✔ Alternativa frente a inflación: En países con monedas muy devaluadas, algunas personas usan criptomonedas para resguardar valor.
✔ Innovación tecnológica: Las blockchains están transformando sectores completos, lo que atrae a inversionistas interesados en tecnologías emergentes.
Sin embargo, antes de invertir es fundamental conocer los riesgos.
Invertir en criptomonedas implica riesgos importantes que no puedes ignorar:
Alta volatilidad: los precios pueden subir o caer fuerte en muy poco tiempo.
Sin valor intrínseco tradicional: no generan flujos como una empresa.
Riesgos de seguridad: si pierdes tus claves privadas, pierdes tus fondos.
Problemas regulatorios: algunos países han limitado o prohibido su uso.
Fallos tecnológicos o hackeos en plataformas o smart contracts.
Las cripto no son aptas para todo tipo de inversor. Se recomienda invertir solo lo que estés dispuesto a arriesgar.
Todas las inversiones tienen riesgos, y las criptomonedas no son la excepción.
No obstante, invertir mediante vehículos regulados y con custodia profesional puede reducir significativamente los riesgos operativos.
Las criptomonedas representan una de las innovaciones más importantes de los últimos años: son dinero digital, tecnología, infraestructura y una nueva forma de entender las finanzas.
Pero también son activos volátiles, complejos y con riesgos relevantes.
Si te interesa este mundo, infórmate bien, investiga cada proyecto y evalúa opciones de inversión seguras y reguladas.
La educación financiera siempre será la mejor herramienta para tomar decisiones responsables.
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