Sergio Tricio
Gerente General de Patrimore
17 de mayo de 2018

Una mayor inestabilidad es la que se ha ido configurando en el escenario económico mundial, con consecuencias ciertas para el mercado local.
Es que la combinación del aumento del precio del petróleo, que ayer tocó máximos no vistos desde hace tres años y medio, con el Brent cerrando en US$79,95 por barril, y la fuga de capitales desde países emergentes como Argentina (ver nota relacionada), que llevó al dólar a escalar $7 en la jornada cambiaria de ayer, mantiene en alerta al mercado, que se encuentra monitoreando atentamente lo que ocurra en los próximos días.
Según los agentes, el escenario no es precisamente auspicioso: los precios mundiales del crudo han subido más de 70% en el último año producto de un fuerte aumento de la demanda, mientras que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) insiste en mantener ajustada su producción, sumado a la tensión geopolítica por Irán y la reciente apertura de una embajada de EEUU en Jerusalén.
Esto, mientras que en el dólar se está comenzando a dar lo que se conoce en la teoría económica Keynesiana como el “animal spirits”, para evidenciar que la divisa norteamericana se está moviendo más por noticias puntuales que por cambios fundamentales, como las expectativas de una rápida alza de tasas de la Reserva Federal, fortalecida ayer por las noticias del Departamento del Comercio que evidencia un mayor gasto de los consumidores, lo que hizo subir el rendimiento de los bonos del Tesoro a sus máximos de 2011.
Se suma a la incertidumbre la política proteccionista del gobierno de Donald Trump, de concretarse la llamada guerra comercial entre EEUU y China, por la intención del país norteamericano de reducir el abultado déficit de su balanza comercial con el país oriental en varios billones de dólares.
Otro de los insumos que los analistas monitorean es el precio del cobre, que se ve presionado a la baja por el alza internacional del dólar, con consecuencias negativas en los ingresos de las arcas fiscales y por el efecto en una eventual desaceleración de China por el incremento del crudo, lo que podría afectar la demanda del metal rojo.
De hecho, ayer el commodity cerró en US$3,09 la libra, con una caída de 0,08% respecto del lunes, y en las últimas 15 jornadas ha anotado una bajada de 2,36%.
Estas presiones inflacionarias ya comenzaron a reflejarse en los instrumentos financieros. Si en abril, los Forward UF estimaban una inflación en 12 meses en un rango entre 2,28% y 2,32%, ya en mayo la estimación se corrige al alza en casi un punto, a un rango de entre 2,7% y 2,8% en 12 meses.
Según el economista de la U. de Chile Alejandro Alarcón, lo que se producirá es una progresiva aceleración del indicador hacia el rango meta del BC -entre 2% y 4%- en sentido contrario a lo que el propio instituto emisor había proyectado en el último Informe de Política Monetaria y que hasta abril acumula una variación de 1,9% en 12 meses.
Alarcón puntualiza que este escenario “consolida la proyección de un alza de tasas hacia fines de 2018 o principios de 2019, dada la aceleración de la inflación por el alza del petróleo, una mayor demanda y la aceleración del consumo privado”, lo que obliga, sostiene, a “ser extremadamente cautelosos en términos fiscales”.
Esta perspectiva de un alza de tasas ya sea hacia fines de este ejercicio o principios del próximo año es compartida por Sergio Tricio, gerente general de Ruvix, quien advierte que “la economía está hoy en un momento de frágil estabilidad, en que cualquier impacto puede generar efectos en la economía”, aunque agrega que respecto del entorno doméstico en particular, no hay perspectivas de cambio en las proyecciones de crecimiento todavía, “a no ser que el precio del cobre baje de los US$2,50 la libra”, asegura.
Respecto de cuánto sería el alza de la TPM, Nathan Pincheira de Fynsa, proyecta que serán de 50 puntos base este año y en torno a los 75 puntos en 2019. En todo caso, aunque reconoce que “se están incubando más riesgos potenciales de los que habíamos visto inicialmente”, matiza señalando que en general los datos macro siguen siendo positivos y que un elemento importante es que China no se ha desacelerado, pese a la guerra comercial con EEUU.
De hecho, enfatiza que las cifras macro de la economía doméstica siguen siendo positivas, en particular respecto de las previsiones de crecimiento de la economía, que de todas maneras tendrá un mejor rendimiento que el año pasado. “Hay una recuperación en los márgenes en la encuesta de percepción de negocios que es importante seguir (…) el escenario de todas maneras es mejor que el del año pasado”, explica.
Actualizado el 17 de mayo de 2018
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