Álvaro López, director de FYNSA corredora de bolsa, uno de los actores más relevantes del mercado de capitales chileno, visita Mente de Inversionista para responder una pregunta que todo inversionista termina haciéndose: ¿tiene sentido pedir dinero prestado para invertir?
La respuesta, como suele ocurrir en finanzas, depende. López desglosa con claridad el concepto de apalancamiento financiero —usar deuda para amplificar los retornos de una inversión— y explica las condiciones bajo las cuales esta estrategia puede ser racional: que la tasa de rentabilidad esperada supere el costo del crédito, que el activo tenga flujos predecibles y que el inversionista tenga la tolerancia emocional para soportar la volatilidad amplificada.
Uno de los puntos más didácticos del episodio es la comparación entre el leverage inmobiliario —ampliamente aceptado en Chile, donde casi nadie compra una propiedad al contado— y el leverage financiero en bolsa, que genera mucho más rechazo cultural. López argumenta que la lógica subyacente es idéntica, pero que la volatilidad diaria visible de los activos financieros genera un miedo psicológico que el ladrillo no provoca.
También profundiza en el funcionamiento de las cuentas de margen en corredoras de bolsa: cómo se solicitan, qué activos pueden usarse como garantía, cuáles son los margin calls y por qué una caída de mercado puede forzar ventas en el peor momento. Este riesgo de liquidación forzada es, según López, el principal peligro del apalancamiento para inversionistas individuales.
Además, el director de FYNSA comparte su filosofía de inversión en dividendos y reflexiona sobre las lecciones que aprendió construyendo patrimonio como empleado a lo largo de su carrera, sin haber partido con capital familiar. Un episodio técnico pero accesible, con aplicaciones prácticas para quienes evalúan dar el siguiente paso en sofisticación inversora.
El apalancamiento amplifica en ambas direcciones — La deuda para invertir magnifica las ganancias cuando el mercado sube, pero también las pérdidas cuando baja. Antes de apalancarse, el inversionista debe estar preparado emocionalmente para ver caídas más pronunciadas en su portafolio.
La regla de oro: rentabilidad esperada > costo de la deuda — Solo tiene sentido pedir prestado para invertir si la tasa de retorno proyectada del activo supera de manera consistente el costo financiero del crédito, con un margen de seguridad que absorba imprevistos.
El leverage inmobiliario y el financiero son la misma lógica — Comprar un departamento con hipoteca es apalancamiento puro, y nadie lo cuestiona. López desafía el prejuicio que existe contra hacer lo mismo en renta variable, señalando que la diferencia es psicológica, no conceptual.
Las cuentas de margen exigen disciplina y conocimiento — Operar con margen en una corredora de bolsa requiere entender los mecanismos de garantía, los niveles de mantenimiento y las condiciones que disparan un margin call, para no verse forzado a vender en momentos de pánico.
El margin call es el mayor riesgo operativo — Una caída brusca del mercado puede obligar a liquidar posiciones con pérdida para cubrir la garantía exigida por la corredora, destruyendo el capital justo cuando los activos están más baratos.
Invertir en dividendos como estrategia de flujo — López privilegia activos que generan flujos periódicos predecibles, lo que permite servir la deuda sin depender de la apreciación del capital, reduciendo el riesgo del apalancamiento.
Construir patrimonio como empleado es posible con disciplina — El director de FYNSA comparte que su riqueza no provino de herencias ni de un gran evento de liquidez, sino de ahorro sistemático, inversión consistente y aprovechamiento de los instrumentos del mercado de capitales chileno.
El perfil de riesgo debe incluir el escenario de estrés — Antes de apalancarse, López recomienda simular qué pasa si el activo cae un 30–40% y evaluar si el inversionista puede sostener la posición sin entrar en pánico ni en insolvencia.

6 de marzo de 2026

19 de febrero de 2026

5 de febrero de 2026
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