George Cargill es ingeniero civil industrial de la Universidad Católica y emprendedor de tercera generación —con raíces españolas y escocesas— que desde joven creció viendo a su padre fundar Telektronik, una de las primeras empresas de telecomunicaciones en Chile. Tras un breve paso por Nestlé comprando materias primas por 40 millones de dólares a los 23 años, se incorporó como socio a Orión, empresa de ciberseguridad fundada por su hermano Andrés Cargill en el año 2000 como joint venture con REUNA (la red que trajo internet a Chile en 1992).
Durante más de 15 años, George lideró el área financiera de Orión como CFO, abrió filiales en Perú, Argentina, Colombia, México y Ecuador, e implementó SAP Business One cuando aún era un producto piloto. La empresa representó marcas como Internet Security Systems (adquirida por IBM en 2006 por 1.900 millones de dólares) y fue pionera en ciberseguridad para bancos y corporaciones en Chile.
Tras vender su participación en Orión en 2016, George profesionalizó su rol como inversor ángel uniéndose a Chile Global Angels y co-fundando Core Angels Pacific en 2021 junto a Nils Galdo (ex managing partner de Skate Capital y fundador de Chile Global Angels) y el partner asiático Yoshi Oba (fintech, radicado en Malasia). Core Angels Pacific opera con 30 socios activos, un ticket de entrada de 50.000 dólares por miembro y tickets de inversión de 100.000 a 200.000 dólares por startup en etapa late seed, apuntando a un portfolio de 15 a 18 startups diversificadas entre Latinoamérica y Asia-Pacífico.
Su inversión más emblemática es Comunidad Feliz: fueron los primeros inversores cuando la empresa tenía 8.000 pesos en la cuenta bancaria y hoy factura 11 millones de dólares habiendo levantado solo 2 millones de dólares en capital.
Ver la capacidad de generar cambio — El impulso emprendedor nace de creer que uno mismo puede transformar una situación sin esperar que otro lo haga; es más una mentalidad que una habilidad técnica.
Ser punta de lanza tiene un costo — Orión evangelizó el mercado de ciberseguridad en Chile formando a los primeros CISO bancarios, asumiendo el desgaste de educar a clientes que después podían comprarle a la competencia.
Sistematización como ventaja competitiva — Implementar SAP Business One en 2004 permitió a Orión medir lead times, flujo de caja y ciclo de ventas completo, transformando el desorden operativo en una fortaleza de gestión.
El perfil del buen founder — Tres señales clave para invertir: el founder cree que este negocio no puede morir, no está solo (evitar solo founders), y alguien en el equipo tiene obsesión por el flujo de caja.
FOMO es el peor consejero — Invertir por presión de que la ronda está sobresuscrita o porque otros inversores reconocidos participan es una trampa; nadie hizo el due diligence real y el efecto manada amplifica errores.
La estructura de Core Angels reduce el riesgo estadístico — Un fondo de ángeles colectivo con 30 socios permite diversificar en 15-18 startups con tickets razonables; la meta es que el 60% del portfolio genere retorno positivo frente al 40% de write-off típico de la industria.
Valorización como arte, no ciencia — En etapas tempranas la pregunta correcta no es el múltiplo de facturación sino: ¿puede esta startup valer 20 veces más? Si hacen la mitad de bien, un retorno de 10x ya es aceptable.
Alineamiento valórico con los founders — Las malas inversiones se reconocen cuando un founder recibe sueldo mientras no está dedicado al 100% al proyecto; las buenas, cuando hay agradecimiento mutuo y transparencia ante los errores.

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